Al menos 15 personas murieron este lunes en el sur de Filipinas al hundirse un ferri que se dirigía a la isla de Jolo, situada en la región de Mindanao, con más de 300 pasajeros a bordo, informaron las autoridades.
Además otras 28 personas permanecen desaparecidas, según la portavoz de la Guardia Costera.
El incidente «involucró al buque de pasajeros y carga M/V Trisha Kerstin 3, operado por Aleson Shipping, el cual se hundió mientras se dirigía a Jolo, –en el archipiélago de– Sulu, alrededor de la 01:50 hora local (17:50 GMT del domingo)», señaló la división del Suroeste de Mindanao de la Guardia Costera filipina a través de Facebook.
El ferri zarpó del puerto de la ciudad de Zamboanga (suroeste de Mindanao) alrededor de las 21:20 hora local domingo (13:20 GMT), y en el momento del siniestro transportaba a 332 pasajeros y 27 tripulantes, de acuerdo con la información facilitada por la Guardia Costera.
Personal de la Guardia Costera ayuda a los supervivientes del hundimiento del ferry M/V Trisha Kerstin 3, en Basilea, sur de Filipinas. EFE/EPA/ Guardia Costera de Filipinas
Todas la víctimas son de nacionalidad filipina
Las autoridades de Basilán difundieron una lista de las personas a bordo de la embarcación identificadas hasta el momento, todas ellas de nacionalidad filipina.
De acuerdo con el registro, viajaban en el ferri al menos 216 adultos, 63 estudiantes y seis menores, y entre los fallecidos figuran una mujer y un bebé de seis meses.
«Las operaciones de rescate están siendo reforzadas por embarcaciones comerciales, las Fuerzas Armadas de Filipinas, agencias gubernamentales competentes y unidades del gobierno local», indicaron los guardacostas.
Los accidentes marítimos en Filipinas se cobran cada año decenas de vidas, la mayoría en naufragios causados por el mal tiempo, el incumplimiento de las normas de seguridad, el defectuoso mantenimiento de los equipos o la sobrecarga.
El suceso más grave en la historia moderna de la navegación comercial sucedió en Filipinas en 1987, cuando el transbordador Doña Paz zozobró en aguas de Leyte tras colisionar con un petrolero y murieron 4.341 personas.
El diputado Nicolás Maduro Guerra, hijo del presidente Nicolás Maduro, afirmó este domingo que Venezuela no puede olvidar el ataque militar de Estados Unidos, ocurrido el pasado 3 de enero, en el cual resultó capturado su padre junto a la primera dama, la también diputada Cilia Flores.
«Cuando nos veamos en el espejo no podemos olvidar lo que pasó el 3 de enero y los llamados a la diplomacia y a la paz que hemos venido haciendo», dijo el diputado durante un encuentro religioso en la Plaza Bolívar de Caracas, en el centro de la ciudad.
Maduro Guerra afirmó en el acto, transmitido por el canal estatal Venezolana de Televisión (VTV), que el ataque estadounidense causó una herida que, aseguró, el país está «sanando» con «fe, con trabajo».
«Vamos a seguir consolidando nuestro país hacia la paz, hacia el futuro, hacia la prosperidad, y hacia una victoria», agregó.
Sin embargo, señaló que «la marca» del ataque militar va a quedar «toda la vida».
La relación entre EE.UU. y Venezuela
Por su parte, la alcaldesa de Caracas, la chavista Carmen Meléndez, aseguró que van a seguir «todos unidos» y reiteró los llamados a unidad nacional.
Asimismo, indicó que las autoridades encabezan «jornadas sociales» y «llevando psicólogos, psiquiatras», para atender a la población afectada por los ataques, ocurridos en Caracas y los estados La Guaira, Miranda y Aragua, todos al norte del país y cercanos a la capital.
Fotografía de archivo de la alcaldesa de Caracas, la chavista Carmen Meléndez. EFE/ Ronald Peña R.
Maduro y Flores permanecen encarcelados en una prisión federal en Nueva York, luego de que los capturaran durante la operación militar y posteriormente trasladados a Estados Unidos.
La entonces vicepresidenta ejecutiva, Delcy Rodríguez, fue juramentada posteriormente como presidenta encargada del país.
La mandataria encargada inició un proceso «exploratorio» con la Casa Blanca, para retomar las relaciones diplomáticas con EE.UU.
Rodríguez ha impulsado una reforma del sector hidrocarburos, que se discute en el Parlamento, mientras Caracas y Washington transitan una nueva etapa en su relación bilateral, marcada por el ataque estadounidense y el interés manifiesto del presidente Donald Trump en el petróleo venezolano, cuya venta ha anticipado que manejará su país.
Moscú (EFE).- El Kremlin aseguró este lunes que mantendrá sus relaciones con Venezuela, con quien está en constante contacto tras la operación militar estadounidense para capturar al presidente venezolano, Nicolás Maduro.
«Tenemos relaciones bilaterales independientes, tenemos varios proyectos que nos interesa continuar, tenemos inversiones en Venezuela», aseguró este lunes el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, citado por TASS.
Según Peskov, también Caracas tiene por prioridad «seguir desarrollando relaciones mutuamente beneficiosas con Rusia».
A ello añadió que Rusia «ha mantenido contacto constante con los líderes venezolanos a diario desde el principio».
En relación con la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, el portavoz señaló que el Kremlin «la conoce bien».
El año pasado Rusia comunicó la construcción de una fábrica de munición para fusiles Kaláshnikov y estar en proceso otra de fusiles de asalto en el país latinoamericano, donde ya contaba con otras plantas de industria militar.
Imagen de archivo de la inauguración de la plaza de La Victoria en Caracas, en conmemoración del 80 aniversario del triunfo del Ejército Rojo sobre la Alemania Nazi. EFE/ Miguel Gutiérrez
Preocupación por Cuba
El secretario de prensa de Putin alegó también que están al tanto de los últimos eventos en torno a Cuba y sobre los posibles planes de bloqueo de la isla por parte de Estados Unidos.
«Es alarmante. Sabemos que nuestros camaradas cubanos están decididos a defender sus intereses y su independencia», señaló.
Peskov añadió que el Kremlin «valora enormemente» las relaciones bilaterales entre Moscú y La Habana.
La semana pasada el ministro del Interior de Rusia, Vladímir Kolokóltsev, visitó la isla caribeña, cuyos 32 militares murieron tratando de proteger a Maduro.
Asuntos pendientes
A pesar de que el presidente ruso, Vladímir Putin, se solidarizó con la determinación de Cuba para defender su soberanía, evitó condenar abiertamente las acciones estadounidenses en Venezuela.
Sí las condenó el ministerio de Exteriores ruso, que consideró «ilegal» la operación de EstadosUnidos en la que también fue capturada la esposa de Maduro, Cilia Flores.
Además, la parte rusa todavía espera la liberación de los marineros rusos detenidos por Estados Unidos tras haber apresado el navío ‘Marinera’, cerca de las aguas venezolanas, a pesar de que el presidente estadounidense, Donald Trump, prometió su puesta en libertad.
El segundo mandato de Trump no tuvo luna de miel con Petro porque el 26 de enero de 2025, tan solo seis días después de la investidura del republicano, el presidente colombiano no permitió la entrada al país de dos aviones con deportados de Estados Unidos bajo el argumento de que, al venir esposados, no recibían un trato «digno».
Ese episodio, que estuvo a punto de desembocar en la primera guerra arancelaria de Estados Unidos con Colombia por las amenazas de Trump, se resolvió el mismo día pero dejó una herida en una sólida relación bilateral que se agrandó en los meses siguientes.
«El 2025 dejó una conclusión clara: la relación Colombia-Estados Unidos es estratégica y resiliente; las tensiones hacen ruido, pero no rompieron los cimientos. El episodio del 26 de enero confirmó precisamente eso: cuando hay fricción, lo determinante es que existan canales formales, interlocución y capacidad de desescalar para que lo político no termine afectando lo económico», dijo a EFE la presidenta de la Cámara de Comercio Colombo Americana (Amcham), María Claudia Lacouture.
Combo de fotografías de archivo que muestra al presidente de Colombia, Gustavo Petro (i), y a su homólogo de Estados Unidos, Donald Trump. EFE/ Doug Mills / Pool / Carlos Ortega
El intercambio comercial y su relevancia
Mantener una buena relación con Estados Unidos es fundamental para Colombia ya que ese país es su principal aliado en materia de seguridad y defensa y su mayor socio comercial, con el que desde mayo de 2012 tiene un Tratado de Libre Comercio (TLC).
En 2024 el intercambio de bienes y servicios ascendió a 53.300 millones de dólares, producto de exportaciones estadounidenses por 28.300 millones de dólares e importaciones desde Colombia de 25.000 millones de dólares, para un superávit de 3.300 millones de dólares a favor de EE.UU., según datos de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos.
«Entre enero y noviembre de 2025, Estados Unidos siguió siendo el principal socio comercial, con exportaciones colombianas por 13.498,8 millones de dólares (30 % del total), y se mantuvo como el principal inversionista histórico, con 3.375,4 millones de inversión a tercer trimestre (37 % del total recibido en el periodo)», agregó Lacouture.
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, en una fotografía de archivo. EFE/ Carlos Ortega
Críticas y sanciones
Sin embargo, tras la crisis del 26 de enero, la relación, lejos de mejorar, enfrentó nuevas turbulencias por las constantes críticas de Petro a Trump sobre diversos asuntos, desde la campaña militar de Estados Unidos contra el narcotráfico en el mar Caribe y en el Pacífico oriental, hasta el derrocamiento y captura, el 3 de enero, del presidente venezolano, Nicolás Maduro, pasando por diferencias sobre la guerra en Gaza y la cuestión palestina.
A mediados de septiembre, por diferencias sobre los resultados de la guerra contra las drogas, Washington retiró a Colombia de la lista de países que cumplen sus obligaciones en la lucha contra el narcotráfico, comúnmente llamada ‘certificación’, y días después le retiró el visado a Petro.
La razón fue la participación del mandatario colombiano en una manifestación propalestina en Nueva York donde, según el Departamento de Estado, «se dirigió a los soldados estadounidenses (…) instándolos a desobedecer órdenes e incitar a la violencia».
El mayor golpe a Petro, calificado por Trump como «líder del narcotráfico», se lo dio el Departamento del Tesoro el 24 de octubre al incluirlo junto a su esposa Verónica Alcocer; su hijo mayor, Nicolás Petro Burgos, y el ministro colombiano de Interior, Armando Benedetti, en la lista de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), conocida como ‘Lista Clinton’.
Expectativas sobre la reunión en Washington
El tono de la discusión entre los mandatarios aumentó tras la captura de Maduro y, cuando parecía que todo iba a peor, el pasado 7 de enero Trump aceptó una llamada telefónica de Petro que rebajó la tensión y acordaron una reunión el mes próximo en la Casa Blanca, la primera entre ambos.
«Tenemos mucha esperanza de que esta reunión del 3 de febrero salga bien para beneficio de Colombia y de los Estados Unidos y que normalicemos nuestro relación diplomática, política y comercial, y podamos contribuir a resolver los problemas y combatir el enemigo común, que es el narcotráfico», dijo a EFE el presidente de la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex), Javier Díaz Molina.
Ese encuentro ha provocado mucha expectación en Colombia, donde la prensa y la opinión pública se preguntan qué puede plantear Trump a Petro en asuntos como la lucha contra el narcotráfico, garantías democráticas y de apoyo a su campaña en Venezuela, y al mismo tiempo qué pedirá el mandatario colombiano, sobre todo para salir de las sanciones que pesan sobre él.
La canciller colombiana, Rosa Villavicencio, conversó el pasado viernes con el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, para preparar la reunión de los mandatarios, «valorando la larga e histórica trayectoria de cooperación y trabajo conjunto entre Colombia y Estados Unidos», indicó.
«La relación va más allá de los gobiernos: requiere una gestión permanente con múltiples actores —sector privado, Congreso, agencias técnicas y centros de pensamiento— para mantener abiertos los canales, proteger la confianza y separar lo político de lo económico», concluyó Lacouture.
El rey Felipe VI de España encabezó este 23 de enero la tradicional recepción al Cuerpo Diplomático acreditado en Madrid, un acto solemne que reúne a representantes de decenas de embajadas acreditadas en el país y que busca reforzar las relaciones multilaterales y el compromiso con el diálogo internacional en un contexto global desafiante.
En su discurso ante diplomáticos, el monarca destacó la importancia de construir y mantener vínculos basados en la confianza, el respeto mutuo y la cooperación, haciendo hincapié en que la política exterior de España sigue comprometida con el fortalecimiento de alianzas estratégicas, incluida la relación con Estados Unidos, Europa y América Latina.
Felipe VI también subrayó la relevancia del derecho internacional y el multilateralismo como pilares para enfrentar crisis y conflictos globales, e instó a la comunidad diplomática a trabajar de forma conjunta para preservar la paz, la estabilidad y el desarrollo sostenible.
El recibimiento contó con la presencia de la mayoría de las representaciones diplomáticas, incluyendo aquellas de países latinoamericanos como Venezuela y Estados Unidos, en un gesto que simboliza la voluntad de España de ser un punto de encuentro y diálogo entre diferentes regiones del mundo.
Además, el acto resaltó la relevancia de mantener lazos culturales e históricos que unen a España con otros países, y reafirmó el papel de la diplomacia como instrumento fundamental para afrontar los retos de seguridad, cooperación económica y derechos humanos en el siglo XXI.